La temporada 1999/00 nos deja un montón de recuerdos de todos los colores. La magia de Djalma, los goles del holandés Makaay, la 'forza para vivir' de Donato, la clase de Mauro Silva en el centro del campo, los centros de Fran y las carreras deManuel Pablo por las bandas. Pero aquella tarde del 19 de mayo de 2000, a escasos metros del Atlántico, toda una ciudad, una única voz, se reunía en torno a un campo.
La Coruña era el centro de atención de toda España, y un estadio de Riazor engalanado para la ocasión, acogía el partido más importante de su historia con 36.000 almas se preparaban para el éxtasis. La Liga estaba en juego, y en el recuerdo persistía lo sucedido seis años atrás, cuando tras el fallo de Djukic desde los once metros en los minutos finales del partido se nos escapó una liga en la última jornada.
Dentro de Riazor, el ambiente era impresionante, la afición animando sin cesar, completamente entregados a la gran fiesta del fútbol coruñés y gallego. Y tras un corner lanzado por Víctor, Donato hizo el primer gol de la tarde, confirmando que el sueño empezaba a hacerse realidad. La Liga estaba cerca. Poco antes del descanso Mackaay hacía el segundo ante un Espanyol que parecía que se había unido a la fiesta de los blanquiazules, sentenciando así el campeonato y confirmando al Depor como el primer campeón del siglo XXI.
Y así el Deportivo de la Coruña escribió con letras de oro su nombre en la historia de La Liga Española, entrando en el selecto club de los 9 equipos que han conseguido ganar el trofeo doméstico más importante, y brindando a la afición blanquiazul la mayor alegría de sus vidas. Ya lo dice la canción de los Riazor Blues: ¡Como me voy a olvidar que el Deportivo ganó la liga, como me voy a olvidar, si fue lo mejor que me pasó en la vida!
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