martes, 18 de mayo de 2010

Nace una leyenda

Por: Álvaro Piquer.

Rubén –el Pipo– Baraja se despidió de Mestalla por todo lo alto. Se va por la puerta grande, esa que cogió Mendieta, el Piojo, Carboni, Angloma y un largo etcétera, y esa misma que entre otros no cogió Mijatovic ni Ayala.


El Pipo ha sido el director de la orquesta valencianista durante estos últimos diez años. Dos ligas, una copa del Rey, una copa de la UEFA, una supercopa de Europa y dos finales de Champions es el legado que ha dejado en la capital del Turia. Siempre será un futbolista querido por toda la afición y merece todos los elogios, ya que ha contribuido –y mucho– a hacer este equipo muy grande.


La afición valencianista siempre vio en el Pipo un jugador 10. Rápidamente sintió el escudo en su corazón, y luchó todos los partidos hasta el último segundo para llevarlo a lo más alto posible. Pues se dio cuenta que el Valencia es más que un club, más que un equipo. Es un sentimiento.


Gracias Pipo por estos diez años defendiendo la camiseta del Valencia.

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