El primer Mundial africano ha puesto los focos sobre los equipos de ese continente. Para algunos, está llegando la hora de Africa. Dentro de la igualdad que se observa, los equipos africanos no están brillando.
Sudáfrica está cerca de lograr un récord: la eliminación de un equipo anfitrión. Camerún, el equipo africano con mejor ranking FIFA (número 19) perdió su primer partido…contra Japón. Las “águilas verdes” de Nigeria, con dos derrotas, están contra las cuerdas. Argelia sólo tiene un punto después de dos partidos. La Ghana de Milovan Rajevac, con su victoria contra Serbia, y Costa de Marfil, con su empate con Portugal, han salvado el honor africano.
Africa tiene a favor la excelente fortaleza física y velocidad de sus jugadores, que ya están forjados en las grandes ligas europeas. Esta vez ha invertido en entrenadores de postín, como Sven-Goran Eriksson (Costa de Marfil), Carlos Alberto Parreira (Sudáfrica), Lars Lagerback (Nigeria) o Paul Le Guen (Camerún). Pero sus equipos siguen teniendo lamentables faltas de concentración defensiva, porteros fallones y sensación de caos.
La excepción podría ser Costa de Marfil (ranking FIFA, número 21). Con Eboue, Kolo y Yaya Toure, Zokora, Dindane, Kalou y, sobre todo, el impresionante Drogba, puede dar que hablar. Y Ghana (ranking FIFA, número 32) puede clasificarse hoy para octavos. ¿Es la hora de Africa? Parece que todavía no. Pero quedan esperanzas.
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